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El conjunto de petroglifos de Campo Lameiro es uno de los más grandes del continente europeo y el mayor del noroeste peninsular. El parque tendrá a partir de ahora una triple vocación, la investigación, la conservación y la difusión al público de la riqueza del arte rupestre gallego. Cuando se iniciaron los trabajos para su creación, los arqueólogos tenían localizados un total de 40 petroglifos, pero hoy son ya casi 100 las rocas con gravados que han sido descubiertas. "Seguirán apareciendo a medida que vayamos investigando", subrayó ayer el director del parque, José Manuel Rey García, que ayer ofreció una visita guiada por las instalaciones a las autoridades. Un centro de interpretación y documentación constituye el punto de entrada en el parque. Con una superficie de 3.500 metros cuadrados y diseñado como un bloque pétreo para adaptarlo en el entorno, el edificio cuenta con dos plantas. La primera se dedica al espacio expositivo en el que se intenta explicar al visitante cómo era la vida en la Edad del Bronce, el momento de la prehistoria en la que se realizaron los petroglifos de Campo Lameiro. El segundo piso albergará las dependencias administrativas y los espacios dedicados a la investigación y documentación, el archivo, laboratorio y salas para los investigadores y para la realización de seminarios. Pero el punto de mayor relevancia histórico-artístico, se encuentra en el exterior. El parque consta de 21,8 hectáreas de terreno de titularidad pública que recogen una importante muestra del arte rupestre. La zona tuvo que ser limpiada de matorrales, tojos y eucaliptos que ocupaban buena parte del terreno. Ahora el paseo por el área arqueológica se realiza por una red de senderos acondicionados y pasarelas de madera. En las piedras señalizadas aparecen gravados de formas geométricas o figurativas que recrean escenas de monta o de caza. Uno de los más importantes "por su valor plástico" es el de A Laxe dos Carballos, según explicó ayer el director del parque, José Manuel Rey García. En él puede verse un gran ciervo con lanzas clavadas en el lomo exactamente iguales a las lanzas de la época encontradas en las prospecciones arqueológicas. Además de los petroglifos, el parque cuenta con la recreación de un poblado típico de la Edad del Bronce con la que se pretende acercar al visitante la vida cotidiana en la prehistoria. Fuente: http://www.elcorreogallego.es |